
“La producción de petróleo no se recuperó a los niveles previos a los apagones”, señala el estudio que coordinó el economista Miguel Ángel Santos (Foto Instituto Tecnológica de Monterrey)
Las fallas del sector eléctrico sobre la actividad petrolera en Venezuela es una de las variables que se analizaron en la investigación “Del castigo colectivo a las limitaciones a la autoridad. Repensando el impacto de las sanciones estadounidenses en Venezuela”, realizada por los economistas Miguel Ángel Santos y José Morales Arilla, del Instituto Tecnológico de Monterrey, y Zinedine Partipilo Cornielles de la Universidad de Harvard y publicada por la editorial de este centro académico en los Estados Unidos.
El estudio está en la mira de los expertos del sector eléctrico porque uno de los casos prácticos que aborda se refiere a cómo los apagones -sobre todo a partir de corte masivo que ocurrió el 7 de marzo de 2019- ocasionaron una acelerada caída en la producción petrolera, tal y como se indica en el semanario Exclusivas Económicas.
“Podemos calcular que el país perdió 728.000 barriles diarios de petróleo, aproximadamente el 50 % de su productividad diaria, desde principios de enero de 2019 como consecuencia inmediata de los apagones”, señala la investigación. “Posteriormente, la producción de petróleo no se recuperó a los niveles previos a los apagones y se volvió mucho más lenta, ya que las interrupciones en el suministro eléctrico continuaron afectando al país durante mucho tiempo después”, añade.
Citan como ejemplo que gran parte de la producción se concentra en la Faja del Orinoco, la cual resulta difícil de reiniciar cuando se paraliza debido a que estos crudos extrapesados pueden solidificarse y obstruir los oleoductos si se interrumpe su flujo.
Los autores explican que la mayor parte de la producción en Venezuela requiere de la inyección de vapor para bombear el crudo, este proceso consume mucha energía y depende del acceso a la red del sistema eléctrico nacional tras la reforma hecha en 2007, al inicio de la segunda administración del presidente Hugo Chávez.
En esa oportunidad se le quitó la autonomía que tenía Petróleos de Venezuela (PDVSA) en la generación de electricidad, se optó por un modelo totalmente estatista, centralizado en una empresa única llamada Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y durante buena parte de los ya casi 20 años transcurridos ha estado bajo el control militar con toda la corrupción que la caracteriza en los procesos de contratación sin licitación.
Los investigadores del Tecnológico de Monterrey y Harvard revisaron los datos diarios y específicos de producción por yacimiento petrolífero en Venezuela recopilados por empresas consultoras que monitorean globalmente la actividad de hidrocarburos y se encontraron, que si bien había una tendencia a la baja en la producción, la misma se aceleró tras el apagón masivo de marzo de 2019.
“El menor impacto posible de los apagones en los valores de producción de petróleo entre el 7 de marzo y el 31 de octubre de 2019 fue de 2.300 millones de dólares, lo que representa el 33 % de las pérdidas sufridas durante ese período”, indican los cálculos hechos por Santos, Morales y Cornielles.
El trabajo que también está siendo revisado por los especialistas del área eléctrica en la actual coyuntura porque las fallas permanentes de energía podrían limitar los planes de incremento de producción que tienen los socios transnacionales de PDVSA, comenzando por Chevron, Repsol, Maurel & Prom y ENI.
La respuesta del gobierno interino de Delcy Rodríguez, por el momento, está centrada exclusivamente en la autogeneración y no en una plena apertura del sector eléctrico como une esquema descentralizado público-privado.
PUBLICADO: 29 de mayo de 2026











